Los Secretos de la Vía Crística fueron debidamente seguidos por José, el esposo de María, que en el silencio guardó la Llama Sagrada. Él fue tal como María, Su Esposa, Guardián y Portador de la Llama Crística, por tanto Copas Sagradas desde donde se expandía la Energía Crística de la Ascensión.
Jesús, José y María, fueron inicialmente los fundamentos de la Energía Trina, siendo que después entró en el mundo la Cuarta Expresión de la Luz Crística, Santiago, el último hijo de José y María, Aquel que va a expiar en la Cruz por el Maestro Jesús.
Entre tanto José, el velador silencioso, el Artífice u Obrero (Hermano Obrero) de acuerdo con la Fraternidad de Melquisedec, sale de la senda con su marcha de este mundo por el accidente, en el año en que nació Santiago.
Como la acción Crística tenía que continuar, la energía de José se transfiere hacia el Amigo y Protector de la Familia, José de Arimatea, que pasa a ser la acción de José, también a su manera Copa Crística.
Es él que guarda la Sangre de Cristo cuando “Jesús” (Santiago) muere en la Cruz, constituyendo el Santo Grial Crístico.
La Energía Crística portada por Jesús, es también trabajada dentro de Roma, por un ser ajeno a la filosofía y cultura hebraica, Apolónio de Tiana.
Así para que la Tierra reciba la energía CRÍSTICA y se abra la Rosa de Doce Pétalos, tiene como canales.
Cumpliéndose así el símbolo de DAVID, la estrella de 6 puntas
Unidos los opuestos en una línea, tenemos en los vértices Jesús – Apolónio, ligados en la difusión Crística.
Jesús lo hizo de forma inédita en Israel.
Apolónio hizo lo mismo en Roma, llegando también a se condenado a muerte, lo que no sucedió porque en pleno Tribunal desapareció en una explosión de LUZ.
La misión de Jesús continuó en Turquía, India, Nepal, Tíbet y Japón, donde falleció con mucha edad.
La Rosa y la Cruz se fundieron en la simbología de Redención, en el Centro del Triángulo de la manifestación Divina, la Voluntad del Creador.